No te rindas
Hoy mi corazón se
convierte en un despojo reseco. La tristeza arrasa todo, como una fiera que devora
por dentro y duele terriblemente.
Bebo el veneno del
miedo al ver que se fractura tu vida y no puedo encontrar la tan ansiada calma
que me destruye cada día.
Las lágrimas
se agolpan en mi garganta mientras contemplo tu cara ajada, el vacío en tu
mirada y la sombra funesta de la decadencia
supurando como una
llaga ponzoñosa.
Ese silencio
oscuro aterrador y la enorme desolación que no puedo expresarte, socavan mi
mente, se esparcen en mi interior como un
torrente
desbocado.
Lucha con fuerza, reconstruye
tus pedazos, no te rindas. Sé el paladín para quien te necesita y acabarás
venciendo
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Araceli
García López – 13/03/25