LLUEVE

 

Llueve, el día se cubre con un vapor grisáceo, las calles se llenan de una bruma oscura, como mi congoja interminable.

Me duelen las entrañas y la semilla de la nostalgia se apodera de mi esencia, asalta mi sangre y el centro de mi alma.

 

Llueve, mientras me quedo a solas con mi silencio. Quiero llorar en soledad, rondando las esquinas de la tristeza.

Cansada de ser fuerte, agotada en mi dolor y sin embargo… debo resurgir, recordar que incluso la oscuridad absoluta de la

noche concluye cuando llega la alborada.    

 

-        Araceli García López – Palma, 22/03/25